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Sudan: la caída del carnicero de Darfur

ETQQ / 11 Abr 2019.- Y finalmente sucedió: la población sudanesa no retornó a sus casas hasta que el tirano de Sudán, el carnicero de Darfur, renunció. Venezuela debe mirarse en esa realidad, adaptando lo adaptable, claro está.

Tras tres días y sus noches apostados en las calles con la clara determinación de no volver hasta lograr la renuncia del tirano, los sudaneses hoy jueves pueden decir que lo lograron.

Un paralelismo inevitable

Imposible no hacer paralelismos. A diferencia de aquí, en esos lares no hubo doble moral, ni mucho menos “convocatorias” anunciadas con días de antelación para una “protesta” de matinée de dos horas y pancartas un día a la semana, no.

Preguntémonos lo más importante, ¿por qué teniendo todo a favor de nuestra legítima pretensión de librarnos de la narcotiranía, no salimos así como lo hicieron los sudaneses?, ¿Acaso “algo” nos lo impide?, ¿acaso hay a quienes no les apetece la idea, aparte de miembros del narcorégimen?

En Sudán hubo coherencia, determinación y convicción de que “sí o sí”, el tirano se iría, pese a todo el apoyo original que tuvo hasta hace 3 días del ejército.Creer que se puede, es poder. De eso se trata. El tirano derrocado estuvo 30 años en el poder, y tiene dos órdenes de arresto internacional por crímenes de lesa humanidad y genocidio. Su apodo es merecido: En la región de Darfur ordenó la matanza de 400.000 personas.

Al Bashir, de 75 años a partir de ahora, sin la protección de su cargo, podría ser juzgado y condenado de por vida. Hasta el último momento mantuvo su actitud desafiante hacia la población, característica de los pobres diablos devenidos en ejemplos de lo que no debe ocurrir en la historia de las naciones.

«Todos somos Darfur» se leía en  una pancarta durante las concentraciones populares en las inmediaciones de los cuarteles del Ejército, para recordar al «rais» sudanés los crímenes por los que ha sido tratado como un paria por buena parte de la comunidad internacional.

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Cabe recordar que respaldado por el Ejército y los partidos islámicos, Al Bashir tomó el poder mediante un golpe de Estado en 1989 contra el único Gobierno democrático de la historia de Sudan.

Luego de aquello  impuso la ley islámica, la sharía, provocando el resentimiento de las provincias del sur, de religiones cristiana y animista, y alimentando una guerra civil que se desató en 1993 y solo se cerró en 2005, con un acuerdo que conduciría a la independencia de Sudán del Sur en 2011.

Masacre de refugiados en Darfur

Pero mientras se terminaba el conflicto con el sur, se levantaron los rebeldes de Darfur, a los que aplastó a sangre y fuego, en lo que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) describe como «actos de exterminio» de las tribus Fur, Masalit y Zaghawa.

La Corte Penal Internacional emitió dos órdenes de arresto en su contra, en 2009 y 2010, por crímenes de lesa humanidad y de genocidio, convirtiéndole en un paria en la comunidad internacional.

Tras la independencia de Sudán del Sur, el favor popular de Al Bashir se esfumó a  la vez que se hundía la economía de su país, generando las protestas que ahora le costaron su poder.

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