El Dolor Se Llevó a la Señora Carmen Navas
Más Publicaciones Destacadas

El Dolor Se Llevó a la Señora Carmen Navas

Comparte esto:

¡Venezuela llora a una madre más! Esta noche, a las 7 en punto, murió de dolor y de tristeza doña Carmen Navas, la mujer que se convirtió en el rostro vivo de la resistencia más pura y más desgarradora de nuestro país.

Madre incansable, luchadora incansable por la verdad y la justicia, la Señora Carmen Navas, la abuela de todos, se fue con el alma rota después de meses y meses de peregrinar por cárceles, morgues, oficinas de derechos humanos y pasillos del terror.

Su hijo, Víctor Hugo Quero Navas, preso político, fue desaparecido por el Estado el 1 de enero de 2025. Desaparecido bajo custodia del narcorégimen. Asesinado, porque cuando el régimen “desaparece” a alguien, no es un misterio: es una sentencia de muerte ejecutada en la oscuridad. Y doña Carmen lo supo. Lo sintió en cada fibra de su ser cuando la noticia llegó como un puñal en el pecho, justo antes del Día de las Madres. Ese día que para ella ya no sería celebración, sino un recordatorio eterno de que le habían arrancado la razón de vivir.

Pero ni siquiera entonces se quebró del todo. Siguió exigiendo, siguió gritando, siguió siendo el ejemplo de dignidad que tantas madres venezolanas han tenido que ser a la fuerza: madres que caminan con la foto de su hijo en la mano, con los pies hinchados de tanto andar, con el corazón hecho trizas y la voz ronca de tanto clamar en el desierto. Esta es la Venezuela del narcorégimen: un país donde las madres ya no mueren de viejas. Mueren de dolor. Mueren de impotencia. Mueren de saber que el Estado que debería proteger a sus hijos es el mismo que los tortura, los desaparece y los mata.

¿Cuántas Carmenes hay en Venezuela hoy? Miles. Miles de madres que han tenido que enterrar a sus hijos sin cuerpo, sin explicación, sin justicia. Madres de la resistencia, madres de los presos políticos, madres de los jóvenes masacrados en 2014, 2017, 2024 y ahora en 2025-2026. Madres que han tenido que aprender a leer informes de la ONU, a memorizar números de celdas en el SEBIN y en la DGCIM, a reconocer los signos de tortura en las pocas fotos que logran filtrarse. Madres que han sido amenazadas, golpeadas, difamadas y perseguidas simplemente por pedir lo más elemental: saber dónde está mi hijo.

El narcorégimen no solo roba. No solo mata de hambre. No solo destruye la economía. El narcorégimen roba almas. Secuestra esperanzas. Convierte el amor de una madre en un acto de subversión. Porque amar a tu hijo desaparecido es, para ellos, un delito. Buscarlo es terrorismo. Exigir justicia es conspiración. Y decirles malayos asesinos, por supuesto, es odio.

Citamos a continuación este muy certero post que ubicamos en lo que solía ser Twitter, que por cierto, ahora limita a sus usuarios:

» El rápido y severo deterioro de la salud de Carmen Navas fue el resultado directo del sufrimiento emocional y físico al que fue sometida durante los 16 meses de búsqueda de su hijo. Periodistas, abogados y activistas que la acompañaron de cerca describieron sus últimos meses como un verdadero calvario.

El desgaste físico del recorrido

A sus 82 años, la señora Carmen no guardó reposo. Recorrió a pie más de 20 centros de detención, tribunales y morgues en Caracas exigiendo una fe de vida.

•Accidentes de salud en la búsqueda: Durante una de sus tantas visitas de exigencia en las sedes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), sufrió un colapso debido al esfuerzo físico y el estrés acumulado.

•Indiferencia institucional: Su avanzada edad no impidió que sufriera maltratos por parte de funcionarios del Estado. Activistas denunciaron que fue humillada y que las autoridades se burlaron de ella cuando pidió clemencia debido a su vejez.

El impacto psicológico y la tortura

La incertidumbre prolongada desgastó por completo su sistema inmunológico y nervioso. El régimen venezolano aplicó lo que defensores de derechos humanos consideran una tortura psicológica destructiva:

•El engaño continuo: Mientras ella caminaba enferma por las prisiones, en lugares como la cárcel de El Rodeo I le negaban sistemáticamente que su hijo estuviera allí. Incluso, meses después de que Víctor ya había muerto (en julio de 2025), la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía le seguían diciendo falsamente que él continuaba detenido y vivo.

•El impacto de la verdad: Sostener la esperanza durante 16 meses para luego descubrir una tumba anónima causó un choque emocional fulminante. Ella misma, visiblemente afectada y débil, declaró tras el hallazgo que la habían matado en vida al negarle ver a su hijo.

El desenlace tras cumplir su promesa
Quienes estuvieron con ella en sus últimas horas explicaron que el cuerpo de la señora Carmen resistió únicamente por la fuerza de voluntad de encontrar a Víctor.

Una vez que logró exhumarlo, comprobar su identidad en la morgue, velarlo y hacerle su misa el viernes 15 de mayo en la Iglesia de La Candelaria, su cuerpo finalmente cedió ante el dolor acumulado. Falleció solo dos días después de esa misa, rodeada de sus seres queridos.»

Y mientras tanto, ¿dónde está el mundo? ¿Dónde está esa “comunidad internacional” que tanto habla de derechos humanos mientras Venezuela se desangra? Y aquí viene lo que Venezuela entera grita con rabia contenida: ¡malayo seas, Donald Trump! Malayo seas por haber dejado a este narcorégimen intacto tras las acciones del 03 de enero de 2026. Por haberlo dejado respirar. Por haberlo dejado fortalecerse mientras tú jugabas a la geopolítica de teatro, a llenarte tus bolsillos y burlarte del sufrimiento de un país entero diciendo que aquí bailamos de alegría por tí, ¡miserable!

Trump tuvo la oportunidad histórica de ser el presidente que acabara con la pesadilla chavista por el bien del hemisferio. Y al final, dejó al monstruo intacto. Se llevó a dos infelices, pero la hydra quedó intacta. Esto a su vez dejó que madres como la Señora Carmen siguieran muriendo de tristeza. Venezuela no olvida. Venezuela maldice. Porque mientras Trump hacía negocios o tuiteaba, aquí se seguían llenando fosas clandestinas. Aquí seguían desapareciendo jóvenes como Víctor Hugo. Aquí seguían las madres caminando solas bajo el sol inclemente, con un cartel que dice “¿Dónde está mi hijo?” y con la certeza de que nadie, absolutamente nadie, con poder real, iba a mover un dedo por ellas.

Doña Carmen se fue con la dignidad intacta. Se fue como se van las grandes: sin rendirse. Pero se fue. Y su muerte no es solo una muerte. Es un crimen más del narcorégimen. Es la prueba definitiva de que este sistema no solo mata a los jóvenes. Mata también a las madres que se atreven a exigir que sus hijos no sean borrados de la historia.

Hoy Venezuela entera está de luto. Pero no es un luto pasivo. Es un luto con rabia. Con furia. Con la determinación de que cada lágrima de Carmen Navas, cada grito ahogado de su corazón, cada noche que pasó sin dormir pensando en Víctor Hugo, se convierta en combustible para la lucha final.

Venezuela no perdonará ni olvidará.

Exigimos justicia para Víctor Hugo Quero Navas.

Exigimos justicia para doña Carmen Navas.

Exigimos justicia para las miles de madres que han sido asesinadas en vida por este malayo narcorégimen chavista.

Que el mundo sepa: Venezuela no se arrodilla. Venezuela maldice a sus verdugos, tanto los de Miraflores como los de Washington que los dejaron intactos. Y que Dios, que existe, reciba a doña Carmen con los brazos abiertos y le diga lo que nosotros gritamos desde aquí: “Gracias, madre valiente. Tu lucha no fue en vano. Tu hijo no será olvidado. Y Venezuela, un día, será libre.”

Hasta la victoria siempre, doña Carmen. Venezuela llora. Pero Venezuela también se levantará. ¡Bendición abuela Carmen!

Ver también:

Trump y la bomba de Venezuela como estado 51: fanfarronería petrolera frente a una realidad que no cambia

Sello El Tuqueque
Información Verificada

Consejo Editorial de El Tuqueque Noticias

Equipo multidisciplinario de periodistas y analistas especializados en política, entretenimiento, deportes, variedades, astrología, seguridad y geopolítica, comprometidos con la verificación de hechos y la libertad de información en entornos de riesgo.


Comparte esto: