conflicto entre Turquía y Grecia que desencadenaría una guerra en el Mediterráneo
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El conflicto entre Turquía y Grecia que desencadenaría una guerra en el Mediterráneo

Mientras el mundo se encuentra aturdido por los graves estragos sociales, económicos y de salud pública que la infame pandemia por el virus chino COVID-19 ha causado, en el mar Mediterráneo está a punto de ocurrir un episodio bélico de un momento a otro. Veamos aquí el conflicto entre Grecia y Turquía que desencadenaría una guerra en el mediterráneo.

Conflicto de explotación de recursos en aguas del Meditarráneo y Turquía como desestabilizador

Históricamente las aguas del Mediterráneo han tenido la atención de todos los países circundantes por el dominio y explotación de recursos energéticos, especialmente gas y petróleo.

Recientemente se han descubierto allí importantes reservas de gas lo cual generó la atención de los países cercanos, especialmente de Turquía, Chipre y Egipto.

Estos países han sido los que más prontamente comenzaron a hacer reclamaciones sobre los recursos gasísticos de aquel extremo del Mediterráneo.

La zona de fondos marinos que abarca desde las costas de Asia Menor, pasando por la costa de Egipto, recorriendo Israel y el Líbano, hasta rodear a la isla de Chipre, son muy ricas en petróleo y especialmente en gas.

Países como Egipto, Israel, Chipre y el Líbano, están llevando a cabo proyectos de explotación de gas, sin embargo Turquía está ocasionando con su accionar expansionista una delicada situación de tensión militar en la zona.

La capacidad de los yacimientos energéticos en el área es enorme, y se distribuye en varias aguas territoriales de los países de la zona, lo que hace que ocurran fricciones de soberanía de esos países.

La “Cuenca Levantina” tiene, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, unas reservas de petróleo y gas de tal magnitud que podrían satisfacer la demanda de energía regional y europea durante décadas.

Turquía, bajo dominio de Erdogan, ha establecido una agenda por aumentar la proyección estratégica turca fuera de sus fronteras, buscando configurar al país como un actor dominador en el entorno regional. De ahí que se ha empeñado por el dominio de las aguas alrededor de Chipre.

Este empeño turco ha avanzado ya a niveles concretos de provocación militar, en este caso hacia Grecia, lo cual ha logrado activar a las armadas de ambos países, y la alerta de sus vecinos de la zona.

Importancia estratégica del Mediterráneo oriental

Los hallazgos gasísticos del área configuran la cuenca del Mediterráneo Oriental como una región productora de energía.

Esta realidad no sólo ha atraído la atención de los países de la zona, sino también de varios países europeos, que ven en esta cuenca una alternativa viable para acceder a recursos gasísticos sin depender del suministro de gas de Rusia y su presión  – más parecido a chantaje – permanente sobre Europa.

Turquía y su juego de presión

El conflicto de Chipre, uno de los más antiguos vigentes en Europa, no tiene solución a la vista.

Turquía sostiene que las reservas de gas en torno a la isla no pueden ser explotadas por parte de la República de Chipre sin la aprobación de sus vecinos turcochipriotas.

Así mismo Ankara sostiene que cualquier proyecto de explotación de las reservas gasísticas en la zona no pueden llevarse a cabo sin la participación de Turquía.

Básicamente la pugna subsiste por la indefinición y acuerdo sobre la soberanía de las aguas territoriales, ya que un solapamiento entre Turquía, Chipre y la República Turca del Norte de Chipre – no reconocida internacionalmente – complica cualquier posible solución.

Así el juego de presión de Turquía se sirve; acusa a los grecochipriotas de “irrespetar la legislación internacional”, y pretende llevar a estos a “negociar” la delimitación de las aguas territoriales.

Esta pretensión significaría reconocer como un Estado a la República Turca del Norte de Chipre, algo que no están dispuestos a hacer en la parte sur de la isla.

El gas del Mediterráneo oriental a través de Turquía

Turquía además presiona activamente para que el gas extraído de las aguas del Mediterráneo oriental se canalice hacia la red europea de gaseoductos, utilizando la infraestructura a tal efecto de Turquía, que es la ruta más corta para alcanzar Europa.

Sin embargo esta “propuesta” enfrenta un plan conjunto de Israel, Chipre y Grecia que buscan suministrar gas a Europa sin depender de la infraestructura de gaseoductos rusos y turcos.

De allí que Turquía juega a entorpecer cualquier exploración gasífera grecochipriota y para ello se esfuerza en detener todos los intentos, recurriendo a maniobras arriesgadas que tienen a Grecia y a Turquía al borde de un enfrentamiento naval.

Turquía y su sabotaje a toda costa

Turquía ha hecho demostraciones de fuerza en la región desplegando su fuerza naval en las aguas al sur de Chipre. Con estas maniobras en reiteradas oportunidades busca amedrentar a los países de la región.

Es oportuno destacar que Turquía posee  – por ahora – la mayor fuerza naval de la región, con una fuerza total de en número de submarinos (13), de fragatas (26) y de patrulleros lanzamisiles (37), muy por encima de cualquier otro país de la zona del Mediterráneo oriental.

Esta presión naval ha venido escalando por episodios hasta el presente. En 2018, por ejemplo,  buques turcos interceptaron a un buque de ENI (petrolera italiana) días después de que esta empresa descubriera el bloque de perforación “Calypso” frente a la costa chipriota.

Turquía también ha desplegado buques exploradores y de perforación para sondear las reservas de gas en la zona, empleados además como instrumento de reivindicación de soberanía turca en el área.

A la luz del Derecho Marítimo Internacional

Tanto Turquía como Chipre sostienen sus argumentos respaldados por el derecho marítimo internacional para llevar a cabo estas acciones de perforación.

Se apoyan en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, según la cual las naciones costeras mantienen una Zona Económica Exclusiva de 200 millas náuticas respecto de su costa. Esto implica que en esas aguas poseen el derecho de pesca, minería y perforación.

El problema surge cuando dos zonas económicas exclusivas se encuentran, como es el caso de Turquía y Chipre.

Sin embargo Turquía posee un talón de Aquiles formal, además de la ilegitimidad de su posición respecto al norte de Chipre, se cuenta además que no ha ratificado la mencionada convención internacional.

Así mismo Turquía sólo le reconoce a Chipre soberanía sobre sus aguas territoriales – mar territorial -, es decir 12 millas náuticas desde la costa.

Turquía y Grecia en conflicto cantado

El conflicto que ha venido atizando Turquía es asunto “cantado”. Se supo que Turquía ha considerado establecer una base militar en territorio turcochipriota, para facilitar el despliegue de fuerzas navales turcas en zonas marítimas de dominio grecochipriota y así impedir sus intentos de exploración.

Turquía ha pretendido imponer su neo-otomanismo a Grecia, su histórico rival regional. Esto lo hace con base a la “doctrina de la Patria Azul” y al Erdoganismo. En esto se puede observar por una parte, mayor voluntad de intervención y de uso de la fuerza por parte de Turquía, y la aplicación de la doctrina de los “hechos consumados” contra Grecia, que es lo que ha venido sucediendo.

Ankara envió un buque de estudio sísmico a la zona, pero no se trata de tan sólo un buque, sino de la escolta con la que lo acompañó: una enorme porción de su armada en acompañamiento. Turquía busca con esto hacerse de un lugar de perforación y extracción de gas, y así asentarse ejerciendo “su soberanía” en el área, pretendiendo legitimarse “según los hechos consumados”.

Los turcos dan por hecho que Grecia no se atrevería a atacar a su buque de exploración ni a desencadenar una respuesta inmediata por parte de su armada, siendo esto un acto de guerra, sin embargo la confrontación se encuentra en un momento en el que el menor error de cálculo podría desencadenar una escalada que sabremos como comenzará, pero no como ni cuando terminará.

Grecia por su parte ha afirmado que disparará contra el buque que intente realizar trabajos en sus aguas, y en ese sentido el Ministro de Defensa ha declarado estar dispuesto a ir a la guerra contra Turquía y sus fuerzas armadas están movilizadas y alerta.

Turquía ya ha desplegado una intensa campaña mediática a través de los medios gubernamentales como TRT World o Anadolu para “legitimar” su versión de los hechos en curso ante sus ciudadanos.

Esta tensión que lleva tiempo escalándose, puede cobrar un giro inesperado en cualquier momento.

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