El escenario político en Venezuela continúa siendo un polvorín con implicaciones regionales e internacionales. Hace un par de semanas durante una rueda de prensa, el Secretario de Estado estadounidense Marco Rubio encendió las alarmas y desató un torrente de especulaciones sobre el futuro inmediato del país caribeño. Básicamente dijo a la UE: “Manos fuera de Venezuela”.
El mensaje de Rubio a la Unión Europea, en esencia, es una clara advertencia: “manténganse al margen de lo que vamos a hacer con Venezuela”. Esta declaración, lejos de ser un comentario casual, subraya una escalada en la retórica y una posible redefinición de las estrategias de Washington respecto al régimen de Nicolás Maduro.
Para entender la gravedad de esta advertencia, es crucial desglosar la situación actual en Venezuela, la postura de Estados Unidos y la Unión Europea, y las perspectivas de una intervención que, para muchos, parece cada vez más inminente.
El Contexto de la Advertencia y la Cita Específica: La Doctrina Rubio
La crisis venezolana no es nueva. Desde hace años, el país ha estado sumido en una profunda crisis económica, social y política, con un éxodo masivo de ciudadanos, hiperinflación, colapso de los servicios básicos y una creciente y cruenta represión política. Estados Unidos, bajo las administraciones sucesivas, ha mantenido una política de máxima presión sobre el régimen de Maduro, aplicando sanciones económicas a individuos y entidades.
Sin embargo, a pesar de la presión, el régimen de Maduro ha logrado mantenerse en el poder, gracias, en parte, al apoyo de aliados como Cuba, Rusia, Irán y China, y a la fragmentación e infiltración de la oposición. La paciencia de Washington parece estar agotándose, pero muchos nos preguntamos ¿hasta cuándo?.
La Unión Europea, por su parte, ha adoptado una postura más matizada. Si bien ha condenado las violaciones de derechos humanos y la deriva autoritaria de Maduro, también ha abogado por una solución negociada y pacífica, manteniendo canales de comunicación abiertos con todas las partes. Esta divergencia en el enfoque es el catalizador de la explosiva declaración de Rubio. Washington percibe la “diplomacia” europea como una interferencia o, peor aún, como un factor que da oxígeno al régimen, mientras que el reloj de la inestabilidad regional avanza.
El eje central de este contundente mensaje se reveló el 12 de noviembre de 2025, cuando, durante una rueda de prensa cuyas transcripciones fueron reportadas por medios de peso como Reuters y The New York Times y confirmadas por el Departamento de Estado de EE.UU., Rubio articuló su postura sin rodeos. El senador desafió abiertamente el derecho de la UE a dictar la política de seguridad estadounidense, especialmente en su propio hemisferio.
Las citas específicas son lapidarias:
“No creo que la UE tenga la capacidad de determinar lo que es el derecho internacional, y lo que ciertamente no tiene es la capacidad de determinar cómo deben defender su seguridad los EEUU.”
Con esta afirmación, Rubio desestima la base legal o moral de cualquier objeción europea a una acción militar estadounidense, estableciendo que la soberanía en la toma de decisiones de seguridad nacional de EE.UU. es absoluta e innegociable.
Luego, y de forma particularmente incisiva, contrastó la dependencia europea de la seguridad estadounidense con su crítica a la proyección de fuerza de Washington en América Latina:
“Me parece interesante cómo estos países quieren que enviemos misiles Tomahawk con capacidad nuclear para defender a Europa, pero si EEUU posiciona portaaviones en nuestro propio hemisferio, de repente eso es un problema para ellos.”
Esta comparación no solo es una pulla directa a la hipocresía percibida de los aliados transatlánticos, sino una reafirmación clara de la hegemonía estadounidense en el continente. Rubio está esencialmente argumentando que la seguridad del hemisferio occidental es una prerrogativa de EE.UU. y que las capitales europeas, que dependen de la protección militar estadounidense, no deberían tener voz en cómo Washington decide manejar la amenaza del régimen de Maduro y la creciente injerencia de actores externos (Rusia, Irán, China) en la región. La postura de la UE, que aboga por la negociación y rechaza la opción militar, es vista por esta facción de Washington como una “mano blanda” que socava la estrategia de máxima presión y, por ende, pone en riesgo la estabilidad del continente.
La Situación Actual en Venezuela: El Barril de Pólvora
Internamente, Venezuela es un barril de pólvora listo para estallar. La economía sigue devastada, a pesar de algunos repuntes puntuales. La mayoría de la población vive en la pobreza extrema, y la infraestructura del país está en ruinas.
Políticamente, el régimen de Maduro ha consolidado su control sobre las instituciones, eliminando cualquier vestigio de una oposición real con capacidad de movilización efectiva. La reciente inhabilitación de María Corina Machado, la figura con mayor arrastre en la oposición, ha sido un golpe demoledor para las aspiraciones de un cambio electoral en 2024 (o 2026, según se recalibren los cronogramas), aumentando la frustración y la desesperanza entre amplios sectores de la población. Esta acción de fuerza cierra, de facto, la vía electoral como un mecanismo creíble de cambio, lo que invariablemente reorienta las miradas hacia escenarios no democráticos o de presión extrema.
Además, la militarización de la sociedad y la presencia de grupos paramilitares y armados, como los colectivos, así como la presencia documentada de grupos guerrilleros y lazos profundos con el narcotráfico y el terrorismo, complican aún más el panorama. La soberanía venezolana, tal como la percibe el régimen, se ha convertido en una justificación para la opacidad, la represión interna y la resistencia a cualquier tipo de supervisión o presión externa.
Perspectivas de un Inminente Ataque: ¿Una Estrategia Unilateral?
La pregunta que resuena en los pasillos de la política internacional es si un ataque a las instalaciones del régimen de Maduro es una posibilidad real o simplemente una táctica de presión final. Varios factores sugieren que la retórica podría estar respaldada por una verdadera consideración de la fuerza, en gran parte debido a la frustración por el fracaso de las herramientas convencionales.
1. Fracaso de la Presión y el Agotamiento de la Vía Electoral
A pesar de años de sanciones y esfuerzos diplomáticos, el régimen de Maduro ha demostrado una resiliencia inesperada. Para Washington, esto se traduce en el fracaso de las herramientas “suaves”. La inhabilitación de líderes opositores y el desmantelamiento de la institucionalidad democrática han dejado claro que Maduro no cederá el poder por la vía de las urnas. Esto fortalece el argumento de los halcones en Washington de que solo una acción de fuerza, o la amenaza creíble de ella, puede forzar un cambio.
2. Intereses Estratégicos, Geopolítica y la Amenaza Tripartita
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. Si bien la energía no es la única motivación, la estabilidad en la región y el control sobre estos recursos estratégicos son de interés primordial. Más alarmante para Washington es la creciente influencia de la “Triple Alianza” adversaria: Rusia, China e Irán.
Rusia: Mantiene una presencia militar (entrenamiento, asesoría, venta de armas) y utiliza a Venezuela como un punto de apoyo en el hemisferio.
Irán: Ha profundizado su cooperación en sectores como el petróleo y la defensa, con la transferencia de tecnología y lazos que preocupan a EE.UU. en términos de seguridad.
China: Es el principal acreedor y socio económico, cuya influencia económica y tecnológica se percibe como un riesgo a largo plazo para la seguridad regional.
Un régimen hostil en la “puerta trasera” de Estados Unidos, con posibles vínculos con actores adversarios que podrían utilizar la plataforma venezolana para acciones de desestabilización, es una preocupación constante que eleva el riesgo a un nivel de seguridad nacional hemisférica, justificando una acción más directa.
3. El Mensaje Unilateral de Marco Rubio
La contundencia del mensaje de Rubio es un indicador de que las discusiones internas en Washington han avanzado más allá de la diplomacia concertada. El “manténganse al margen” es una advertencia de que una facción influyente del establishment ha concluido que la coordinación con la UE es un obstáculo. Podría ser un aviso a la UE, pero también a los aliados del régimen para que reconsideren su apoyo, dejando claro que EE.UU. está dispuesto a actuar de forma unilateral, sin el paraguas de la legitimidad internacional que la UE podría coartar.
La tendencia general desde las declaraciones de Marco Rubio del 12 de noviembre de 2025 es un rápido y sostenido incremento en la militarización de la crisis por ambas partes:
Activismo Militar Unilateral de EE. UU.: La llegada del USS Gerald R. Ford, los ataques a lanchas y el despliegue del radar de guerra electrónica en Trinidad y Tobago demuestran que EE. UU. ha optado por la proyección de fuerza como eje de su estrategia de “máxima presión”, marginando la coordinación multilateral, tal como lo había adelantado Rubio.
Respuesta de Guerra Asimétrica de Venezuela: La activación de los Comandos de Defensa Integral y la retórica de “lucha armada” de Maduro buscan disuadir la intervención, señalando la disposición del régimen a movilizar estructuras militares y paramilitares para una resistencia prolongada.
Escalada Diplomática: La suspensión de la cooperación de inteligencia y del plan de repatriación por parte de Venezuela es una señal de que el régimen está quemando los puentes diplomáticos restantes, aumentando el aislamiento y el riesgo de confrontación.
En resumen, el período posterior al 12 de noviembre de 2025 se define por el paso de la retórica de crisis a una crisis de acción, con movimientos militares tangibles que colocan a la región en una situación de alta volatilidad y riesgo de conflicto abierto.
Posibles Escenarios y Objetivos de un Ataque
Si Estados Unidos decidiera proceder con una acción militar, las opciones irían de ataques quirúrgicos a una intervención a gran escala. La clave en el contexto de la advertencia de Rubio sería la búsqueda de una solución rápida que evite un conflicto prolongado, minimizando la intervención terrestre.
Ataques Quirúrgicos a Instalaciones Críticas: El objetivo primordial sería desmantelar la capacidad operativa del régimen. Esto incluiría:
Centros de Mando y Control (C4ISR): Instalaciones de inteligencia y comunicación militar.
Bases Aéreas y Navales Clave: Neutralizar la capacidad de respuesta militar inmediata, especialmente en puntos de reabastecimiento de aliados.
Infraestructura Petrolera Controlada por el Régimen: Refinerías o centros de exportación que sustentan financieramente a la cúpula.
Bloqueo Naval y Aéreo Reforzado: Implementar un bloqueo total para cortar rutas de suministro esenciales, especialmente el comercio ilegal de petróleo y el flujo de recursos provenientes de los aliados del régimen.
El objetivo estratégico de estos ataques sería doble: generar un colapso interno o una fragmentación en la cúpula militar (que forzaría una negociación) y eliminar las capacidades que permiten la injerencia de actores externos hostiles.
Los Desafíos y Riesgos de una Intervención
Una intervención militar, incluso quirúrgica, en Venezuela no estaría exenta de desafíos y riesgos significativos:
Respuesta Asimétrica del Régimen: Maduro ha prometido “defender la patria” y cuenta con las FANB. Sin embargo, el riesgo mayor reside en los grupos paramilitares (colectivos) y la movilización de grupos irregulares que podrían desatar una guerra asimétrica, afectando a la población civil y creando una crisis humanitaria aún más grave.
Respuesta de Aliados Internacionales: Rusia, China e Irán podrían reaccionar escalando tensiones en otros frentes geopolíticos, aumentando el apoyo militar encubierto o ejerciendo represalias en el ciberespacio.
Costos Humanos y Materiales: El riesgo de bajas civiles es altísimo en un país densamente poblado y militarizado. El costo económico de la reconstrucción y estabilización post-conflicto sería astronómico y caería en gran parte sobre los interventores.
El Vacío de Poder: El riesgo de una guerra civil o un vacío de poder descontrolado tras la caída del régimen es real. La reconstrucción de un estado de derecho, la desmilitarización de la sociedad y la recuperación económica serían tareas hercúleas.
Novedades Post-Rubio: Cronología de la Escalada (12 al 30 de Noviembre de 2025)
Las declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio el 12 de noviembre de 2025 no fueron solo retórica, sino el preludio de una rápida y sostenida escalada militar y diplomática que ha llevado la crisis entre Estados Unidos y Venezuela a su punto de máxima tensión, con fecha de corte de hoy, 30 de noviembre de 2025.
La Intensificación Militar (12 al 21 de Noviembre)
Desde el mismo 12 de noviembre, la situación se tensó con movimientos concretos de ambas partes. Estados Unidos consolidó la presencia del portaaviones USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque en el área de responsabilidad del Comando Sur en el Mar Caribe. Este despliegue, que incluye miles de efectivos y escuadrones de cazas F/A-18, es considerado por analistas como la mayor concentración naval en la región en décadas, aunque Washington lo justifica bajo el pretexto de un operativo reforzado contra el narcotráfico.
El régimen de Nicolás Maduro reaccionó de inmediato. Ese mismo día ordenó la activación de todos los Comandos de Defensa Integral (REDI y ZODI) en el territorio y puso en fase superior el “Plan Independencia 20”, movilizando aproximadamente 200.000 efectivos entre la FANB, Milicia y cuerpos policiales. Maduro buscaba demostrar una capacidad de resistencia, mientras que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, advertía que defenderían la nación “hasta las últimas consecuencias” de cualquier agresión.
La escalada se hizo operativa con los ataques selectivos estadounidenses posteriores al 12 de noviembre, confirmándose la destrucción de lanchas en el Caribe ocupadas por supuestos narcotraficantes. La Casa Blanca enmarcó estos ataques dentro de la lucha contra el “narcoterrorismo” y el Cártel de los Soles.
Esta presión se vio reflejada el 20 de noviembre, cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. emitió un aviso a las aerolíneas comerciales para que “extremen precauciones” al sobrevolar Venezuela, señalando los peligros de la “actividad militar en aumento”, un claro indicio de las inminentes restricciones aéreas.
La “Nueva Fase” y el Cerco Final (22 al 30 de Noviembre)
El punto de inflexión se alcanzó el 22 de noviembre, cuando fuentes anónimas del Pentágono y la Casa Blanca declararon a medios internacionales como Reuters y Yahoo Noticias que EE. UU. lanzaría una “nueva fase de operaciones en Venezuela”. Esta “nueva fase” no se interpretó como una invasión tradicional, sino como una guerra de asfixia, intensificando los ataques selectivos y la presión cibernética y de inteligencia para forzar la deserción de la cúpula militar o el colapso logístico del régimen.
Las consecuencias fueron inmediatas: entre el 22 y el 25 de noviembre, aerolíneas como Iberia, TAP Portugal y Avianca suspendieron sus operaciones hacia Caracas, aumentando el aislamiento comercial del país. Mientras, el 25 de noviembre, Maduro respondió con marchas cívico-militares para mostrar apoyo, al tiempo que sus aliados, como el canciller cubano, condenaban la escalada militar como “una locura” y un posible “crimen internacional”, sin embargo no le asistió nadie. Maduro no tiene apoyo tangible alguno en la población.
La escalada alcanzó su clímax la última semana de noviembre:
29 de Noviembre: Cerco Electrónico: EE. UU. desplegó un radar de guerra electrónica avanzado, operando desde territorio de Trinidad y Tobago. Este movimiento es crucial porque le otorga a EE. UU. la capacidad de anular las comunicaciones militares venezolanas, obtener inteligencia crítica y preparar el terreno para un bloqueo aéreo total. La acción configura un “cerco multidimensional” contra la capacidad de defensa de la FANB.
29 de Noviembre: Represalia Migratoria: Como medida de represalia, el régimen de Maduro anunció que daba por terminado el plan de repatriación de venezolanos que mantenía con Washington, citando la falta de respeto al derecho internacional.
30 de Noviembre (Hoy): Bloqueo Aéreo: El paso más crítico se dio hoy, 30 de noviembre, cuando EE. UU. declaró el espacio aéreo venezolano como “cerrado en su totalidad” para ciertas operaciones/aeronaves civiles. Al crear de facto una zona de exclusión aérea unilateral, EE. UU. ha asfixiado las rutas de suministro y ha elevado la tensión a un nivel de acción de guerra, mientras que Maduro, en respuesta, ha alertado a la OPEP sobre el riesgo que esto representa para la estabilidad energética global.
Desde la advertencia de Marco Rubio, la situación ha evolucionado de la presión diplomática a la acción militar inminente. El cerco aéreo y electrónico establecido ha dejado a Venezuela en una situación de aislamiento máximo, con la única opción restante para EE. UU. de pasar a ataques aéreos quirúrgicos selectivos para forzar la caída del régimen de Maduro.
Conclusión: El Hilo de la Cuerda Floja
La advertencia de Marco Rubio a la UE, anclada en una lógica de soberanía de seguridad hemisférica y el fracaso de la vía diplomática, es un indicio claro de que la situación en Venezuela podría estar a punto de entrar en una fase de confrontación directa. La paciencia de Estados Unidos se ha agotado, y la opción militar está siendo activamente preparada. La Unión Europea, con su enfoque de diálogo, ha sido relegada a la posición de observador no deseado por la facción de línea dura en Washington.
El pueblo venezolano, agotado por años de crisis y represión, observa con una mezcla de miedo y esperanza. La perspectiva de un ataque, aunque un tanto aterradora, podría ser la única vía para poner fin a la pesadilla bajo el régimen chavista de Maduro. Y la gente quiere que ocurra inexorablemente.
Sin embargo, la historia nos enseña que las intervenciones militares a veces son necesarias, y sus consecuencias suelen ser profundas, incontrolables y duraderas. El futuro de Venezuela pende de un hilo, y la decisión de Washington, ya sea unilateral o coordinada, determinará el destino inmediato de la nación caribeña.
Ver también:
EEUU inicia nueva fase inminente de operaciones relacionadas con Venezuela

